Día 1. Rompiendo el hielo

Lugar: Escola de la dona, Barcelona.
Fecha: un jueves cualquiera.
Cocineros: mi colega Jordi, Rafael (como cocinero okupa) y un servidor.

Hoy toca:
Embolcalls de pebrot escalivat

Ingredientes para cuatro personas:
2 Pimientos rojos
250 g de queso fresco en un trozo
16 cucharadas de aceite
Orégano
Sal
Pimienta negra

Comenzamos con las dudas propias de quien no pisa terreno firme. Observamos, espiamos y deducimos que primero hay que limpiar bien los pimientos. Sobrados, procedemos.

Horno a 250º y allí dejamos los dos especímenes para su lenta agonía.

Mmmmm... ¿y ahora qué? Bien, todos los demás grupos cortan el queso, pues nos ponemos. Por sorpresa Jordi se ha perdido entre los distintos grupos recabando información, por su sonrisa no estoy muy seguro de qué tipo.

Cortamos el queso en dados. Conseguido.

Preparamos la mezcla en un bol de cristal. Llegamos al primer momento de tensión, cómo deben ir de colmadas las cucharadas de aceite. Primera discrepancia del equipo de chefs, Rafael optaba por "el chorro a ojo que se nota cuando...", optamos por la segunda opción de manual, 16 cucharadas 16, exactas, medidas con precisión milimétrica por el ojo avizor de Jordi.
En este mismo momento, como era de esperar, somos los que llevan más retraso en la preparación. Empezamos a recibir las piadosas visitas de las compañeras de otros grupos a tendernos una mano. Orgullosos y seguros de nosotros mismos, declinamos su ofrecimiento con una sonrisa. Es evidente que somos el grupo de los torpes.

Como en la cocina, el detalle (y el cariño) es lo que cuenta, recurrimos a la profe para regular la cantidad de orégano y pimienta negra a mezclar. Cuatro toques de cada y un pellizco de sal.
De repente una voz salvadora pregunta,"Hey chicos, ¿los pimientos del horno cómo estarán?" Joder, una carrera para salvarlos, pero por suerte, no ha habido bajas. Inocentemente pregunto que cuánto tiempo tienen que estar y como tres voces de mujer, sorprendidas, casi al unísono responden: "Ay, chico, esto es a ojo, cuando tú lo veas". Os juro que para mi fue jodidamente difícil ver esa obviedad.

Echamos los tacos de queso en la mezcla realizada anteriormente y lo removemos cada cierto tiempo, lo cual no tiene mucha historia. Deberán estar en remojo unos 30 minutos. A estas alturas Jordi está ganando aliadas en otros grupos para próximas reuniones.

Dorados los pimientos, los sacamos del horno. La penosa batalla de pelar los pimientos la saltaré por fatigosa.
**Truco 1: recién sacados del horno introducir los pimientos en una olla tapada para que con el mismo calor que desprenden la piel se expanda y sea más fácil pelarlos. Aún hoy me pregunto que parte no entendimos del truco en cuestión.

Una vez pelados, todo se desarrolla con rapidez, cortarlos en tiras finas y envolver los trocitos de queso en las mismas fijándolas con un palillo. Rafael, en un ramalazo de creatividad quiere hacer un lazo a uno de ellos. Sobra decir que fracasó.
**Truco 2: una pizca de azúcar, muy muy poco encima del pimiento antes de cortar le dará un toque especial, si no nos pasamos ni siquiera notaremos el dulzor.

Y acabamos, los últimos, pero lo conseguimos. Procedemos al reparto del botín. Un aperitivo rápido y fácil. Muy rico.

La semana que viene... Macarrones al horno con besamel.

Saludos

Basado en hechos reales.

© Jordi&Santi

5 comentarios:

Matramna dijo...

Ayyy Santi, no he podido contener la risa. Pero es que el relato es autentico como la vida misma ;-)) vamos como si hubiera estado alli.

la que no encuentra su sitio dijo...

¡¡Queremos catarlo!! :P

Santi Balboa dijo...

Cuando quieras, Matramna. Estás invitada :).
Un beso

Santi Balboa dijo...

Pues claro que lo catarás, chica perdida, es que acaso lo has dudado alguna vez? :)
Un besazo, guapísima!

alicia dijo...

Hola Santi,

Ya ves que voy un poco atrasada, pero me encantan tus comentarios en tono de humor.
Yo que soy testigo de excepción en esas clases de cocina, al leer vuestro blog, me siento identificada.

Ánimo que cada vez lo hacemos mejor.

Hasta mañana