Día 3. Érase una vez un conejo...
Lugar: Escola de la dona, Barcelona.
Fecha: un jueves cualquiera.
Cocineros: mi colega Jordi, Rafael (como cocinero okupa) y un servidor.
Hoy toca:
Conejo con setas y cebollas caramelizadas
Ingredientes para cuatro personas:
1 conejo grande cortado a cuartos
Unas hojas de romero
100 cc de jerez seco
20 cebollas de platillo hervidas
300 g de setas
250 cc de caldo de pollo (puede ser preparado)
1 g de ajo y perejil
2 cucharadas de aceite
Sal y pimienta negra
¡Llego tarde! ¡llego tarde!... Pero al contrario que al otro lado del espejo, soy yo el que se encuentra en esa situación, el conejo, para su desgracia, intuyo que debe estar ya en su sitio esperando.
La tardanza, ajena a mi voluntad, es debida a la acción-reacción de un grupo en pleno despertar que, por fin, protestan por esas siglas tan tristemente de moda en los últimos tiempos, ERE, y que casualmente hoy se cruzan en mi camino. Como decía siempre SAM: ¡Suerte a la vida!
Hoy andan todos los grupos más ocupados, las exigencias crecen proporcionalmente al número de clase que toca. ¿Mis compañeros de fatigas?... Efectivamente... no han llegado, por lo que caigo en una situación de soledad, casi casi de corredor de fondo que dijo aquel.
¡Manos al conejo!
Observo la mesa ocupada con los ingredientes necesarios para la preparación... Pero, caigo en la cuenta que tengo todo a mano, excepto el conejo. Miro a mi alrededor, pero no veo ni un solo conejo disponible. Todos ocupados. Pero como hasta ahora en este curso la organización triunfa, hay un conejo libre esperándome, ¿dónde? En la nevera, claro ¿en que estaría yo pensando?
Mis compañeros se suman a la fiesta. Rafael viene con ganas. El triunfo de sus macarrones el fin de semana con su familia le ha subido la moral. Jordi viene hoy algo despistado, mal asunto pues es el líder natural del grupo.
Ponemos a hervir las cebollas para pelarlas después. Al unísono, atacamos al conejo llevándolo a la asadora con una capa de aceite cubriendo el fondo. Fuego medio. Se trata de un conejo hermoso, es más, diría que es uno de los mejores que han pasado por mis manos.
**Truco 1: A la hora de hacer un plato de este tipo, ya sea conejo, pollo, o similar, nunca debemos lavar la carne. Vamos a matar todo ser vivo presente en él cuando lo pasemos por asadora, horno, etc. Por lo tanto, simplemente lo envolvemos en papel de cocina absorbente para retirar la humedad que pueda tener.
**Truco 2: hasta que la carne no esté dorada, no añadiremos sal. Si lo hacemos antes, va a soltar demasiado líquido. ¡¡Oído cocina!!
**Truco 3: Dejamos el hígado fuera de esta primera pasada por la asadora. Ya lo añadiremos en la siguiente, ya que se corre el riesgo de que se deshaga si lo mantenemos todo el proceso.
¡Noooo! Se oye en toda la sala Se está convirtiendo en el grito de guerra de Rafael cada vez que Jordi o yo intentamos retirar algo del fuego. Pertenece a un espacio-tiempo propio, muy alejado del nuestro. Le convencemos a regañadientes que las cebollas ya están listas para pelar tras unos minutos de cocción. Por fin salen, se pelan y dan paso al momento estelar de la jornada. La preparación de las cebollitas caramelizadas. Son tan fáciles de preparar y tan gratificante su "toque" que casi es pecado no intentar hacerlas con casi todo.
Una vez dorado y más jugoso, si cabe, el conejo, le añadimos las cebollas caramelizadas y lo pasamos al horno que amablemente se ha prestado a encender Jordi en una de sus continuas escapadas de paseo por los grupos. 15 minutos a 250º.
Al tanto, atacamos las setas. Podemos identificar a bote pronto rovellons, moixarnons... a fuego vivo dejamos que doren y añadimos la sal y el ajo y el perejil picados. Removemos y retiramos del fuego (con el ¡nooo! de Rafael incluido, por supuesto).
Tenemos a nuestro conejo abandonado y ya están los quince minutos. Vamos a por él y con delicadeza vamos dando la vuelta a cada una de las piezas. Y tras eso, el vaso de jerez. Un buen vino y un buen conejo ¿quién da más?
Vuelta al horno. Nos podremos relajar quince minutos más. Misma temperatura. A los dos minutos salta la voz de alarma. ¿Recordáis el hígado que reservamos? Hemos estado a punto de privarle de su momento de gloria. Lo añadimos. Un poco tarde. Las miradas que nos dedicamos indica que todos sabemos que esto tendrá consecuencias.
Durante esta segunda parte de horno, nos dispersamos un poco. Jordi se multiplica en su labor de fotógrafo a la par que prepara el vaso de agua para el caldo de pollo. Media pastilla de Avecrem o similar. Los tres damos una vuelta rápida por la sala para observar el proceso en los otros equipos. Como apunte decir que el conejo de nuestras vecinas de enfrente está casi a punto. Nosotros, a la cola de la clase en cuanto a tiempo, pero eso ya no es noticia.
Por fin es la hora. Sacamos el conejo del horno.
**Truco 4: Atención a los pasos. Sacamos las piezas de conejo dejándolas en un plato. Agregamos el caldo que preparamos antes. Y con la salsa que ha quedado caliente vamos rascando los bordes de la asadora para que los restos pegados se mezclen bien con la misma.
Ponemos el conejo en su sitio de nuevo y añadimos las setas. Lo dejemos todo ya cociendo de diez a quince minutos. Removemos.
A estas alturas ya sabemos que no nos ha quedado lo suficientemente tierno. Creo que uno de los ¡nooo! de Rafael era correcto y le hemos privado de algo de tiempo en el horno. El hígado nos pasa factura y no por el vino consumido, sino porque esos dos minutos lo han matado y nos ha quedado algo crudo. Como ya empezamos a tener recursos entre los fogones, entre otros preguntar a Fina, la profe, lo cortamos en trozos más pequeños y confiamos que acabe de hacerse en estos diez minutos.
Aprovechamos para celebrar la finalización del plato con un buen tiento al Jerez. Rafael se anima pero Jordi y yo le dejamos solo. No es que nos entusiasme el vino en cuestión si éste se encuentra alejado del conejo.
Intuyo que Jordi quiere probar el conejo de los demás grupos, pero ya han terminado, se hace tarde y optan por llevárselo a casa sin darle tiempo a intentarlo. Habrá otro momento para ello. O quizá otro conejo. Tengo que mirar el recetario por si vuelve a tocar otro día.
¡Listo! Os aseguro que sin haber estado finos en la preparación esta vez, es uno de los mejores conejos que me he comido nunca.
Al tanto, atacamos las setas. Podemos identificar a bote pronto rovellons, moixarnons... a fuego vivo dejamos que doren y añadimos la sal y el ajo y el perejil picados. Removemos y retiramos del fuego (con el ¡nooo! de Rafael incluido, por supuesto).
Tenemos a nuestro conejo abandonado y ya están los quince minutos. Vamos a por él y con delicadeza vamos dando la vuelta a cada una de las piezas. Y tras eso, el vaso de jerez. Un buen vino y un buen conejo ¿quién da más?
Vuelta al horno. Nos podremos relajar quince minutos más. Misma temperatura. A los dos minutos salta la voz de alarma. ¿Recordáis el hígado que reservamos? Hemos estado a punto de privarle de su momento de gloria. Lo añadimos. Un poco tarde. Las miradas que nos dedicamos indica que todos sabemos que esto tendrá consecuencias.
Durante esta segunda parte de horno, nos dispersamos un poco. Jordi se multiplica en su labor de fotógrafo a la par que prepara el vaso de agua para el caldo de pollo. Media pastilla de Avecrem o similar. Los tres damos una vuelta rápida por la sala para observar el proceso en los otros equipos. Como apunte decir que el conejo de nuestras vecinas de enfrente está casi a punto. Nosotros, a la cola de la clase en cuanto a tiempo, pero eso ya no es noticia.
Por fin es la hora. Sacamos el conejo del horno.
**Truco 4: Atención a los pasos. Sacamos las piezas de conejo dejándolas en un plato. Agregamos el caldo que preparamos antes. Y con la salsa que ha quedado caliente vamos rascando los bordes de la asadora para que los restos pegados se mezclen bien con la misma.
Ponemos el conejo en su sitio de nuevo y añadimos las setas. Lo dejemos todo ya cociendo de diez a quince minutos. Removemos.
A estas alturas ya sabemos que no nos ha quedado lo suficientemente tierno. Creo que uno de los ¡nooo! de Rafael era correcto y le hemos privado de algo de tiempo en el horno. El hígado nos pasa factura y no por el vino consumido, sino porque esos dos minutos lo han matado y nos ha quedado algo crudo. Como ya empezamos a tener recursos entre los fogones, entre otros preguntar a Fina, la profe, lo cortamos en trozos más pequeños y confiamos que acabe de hacerse en estos diez minutos.
Aprovechamos para celebrar la finalización del plato con un buen tiento al Jerez. Rafael se anima pero Jordi y yo le dejamos solo. No es que nos entusiasme el vino en cuestión si éste se encuentra alejado del conejo.
Intuyo que Jordi quiere probar el conejo de los demás grupos, pero ya han terminado, se hace tarde y optan por llevárselo a casa sin darle tiempo a intentarlo. Habrá otro momento para ello. O quizá otro conejo. Tengo que mirar el recetario por si vuelve a tocar otro día.
¡Listo! Os aseguro que sin haber estado finos en la preparación esta vez, es uno de los mejores conejos que me he comido nunca.
El próximo día... Albóndigas (mandonguilles, collons ¡es que suena mejor en catalán!).
Saludos
Basado en hechos reales.
© Jordi&Santi
23:24
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7 comentarios:
Gracias...!
Gracias a ti por todo lo que me has dado...
pobret conillet :) jejejejejejeje no os dio penita ????
penita a parte ....hace una pinta super buena...
hummmmmmm hummmmmmm...
se ve que estais mejorando muchismo...seguid asi okis ????
(K)
Tenía pinta y sabía mejor! doy fe de ello.
EStamos en ello, al final aprenderemos y todo :)
Gracias por leer.
El cocinero okupa me resulta familiar...
Por cierto cuando podremos ver la receta de la crema de zanahorias ? me gustaría ponerla en práctica.
El cocinero okupa me resulta familiar...
Por cierto cuando podremos ver la receta de la crema de zanahorias ? me gustaría ponerla en práctica.
Ya la tienes. Por cierto,quién eres,anónimo?
Quien soy ? pues una compañera de trabajo del cocinero okupa, por eso me resulta muy familiar. Saluda de mi parte a Pere i Jordi que están en otro grupo y que también son viejos conocidos.
Por cierto me comentas que ya está la crema de zanhoria, pero no la veo. Despues de las albondigas, la siguiente explicación es el dia de la dorada ???
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