Día 4. Cuestión de pelotas
Lugar: Escola de la dona, Barcelona.
Fecha: un jueves cualquiera.
Cocineros: mi colega Jordi, Rafael (como cocinero okupa) y un servidor.
Hoy toca:
Albóndigas
Fecha: un jueves cualquiera.
Cocineros: mi colega Jordi, Rafael (como cocinero okupa) y un servidor.
Hoy toca:
Albóndigas

Ingredientes para cuatro personas:
250 g de carne picada de ternera
150 g de carne picada de cerdo
1 huevo
Miga de pan remojada con leche
Perejil
1 cebolla
250 g de tomates
75 cc de vino blanco seco
250 cc de caldo de carne
300 g de setas variadas
No acabo de ponerme el mandil, tarde por supuesto, y ya veo a Rafael mezclando en un bol la carne picada con el huevo, el ajo y el perejil picados. Como llego tarde me perdí el proceso de picado, del cual ya empezamos a ser unos auténticos expertos. Pese a esa consideración, me apunto la nota mental de buscar perejil y ajo picado prefabricado en el súper. El tiempo vuela en la vida real y cualquier ayuda es buena.
**Truco 1: añadimos a la mezcla anterior un poco de miga de pan remojada en leche para que ligue mejor la carne. En nuestro caso simplemente usamos pan rallado.
¿Qué hago pues? Es el problema de llegar tarde y entrar fuera de juego. Tardas en coger el ritmo. Eso lo hacen algunos en fiestas y saraos para hacerse los interesantes, pero en este caso es un serio handicap.
En cualquier caso, decido que hoy no me mancharé las manos demasiado. Boli y apuntes en ristre repaso los puntos tratados y observo la jugada desde la banda. Se termina de ligar la mezcla añadiendo un poco de sal y pimienta negra.
Empezamos con la creación de las bolas, origen del primer enfrentamiento hasta ahora, de los grandes chefs Jordi y Rafael. Lo que es la vida... se empieza con una simple discusión entre Adriá y Santamaría y se acaba en estos berenjenales.
Yo estoy a mis notas, aun poniéndome al día, y Jordi despistado, como siempre, con sus temas de relaciones públicas, cuando de repente, en una de nuestras ojeadas rutinarias por la mesa de trabajo las vemos... sí... ¡Las bolitas de Rafael! Sí, Rafael está haciendo unas albóndigas de tamaño mini, pero cuando digo mini, quiero que lo entendáis en el amplio sentido de la palabra. Albóndigas para hobbits. O como nos dice Fina en un momento dado: Papa albóndiga, mamá
albóndiga, albondiguita hijo 1...
Como, pese a todo, el tamaño sí importa, nos lanzamos a por él como un resorte para que deponga su actitud. Como se resiste a cambiar el tamaño de las albóndigas, terminamos imponiendo la coherencia de manera práctica, haciéndolas nosotros mismos con un tamaño razonable.
Pienso que finalmente desiste al darse cuenta que con ese tamaño, quizá hoy todavía estuviésemos preparando albóndigas...
Nos organizamos para que ellos dos vayan haciendo las bolas, tamaño estándar (en la media española diría el aquí presente), y yo las voy rebozando en harina.**Truco 2: para un rebozado mejor, podemos poner un poco de harina en un plato y otro poco en una taza pequeña. Damos una pasada a la albóndiga por el plato y la dejamos en la taza, donde sin tocarla, sólo haciéndola rodar moviendo la taza, terminamos de rebozarla.
No pudo ser, al final me tuve que manchar las manos.
**Truco 3: Una vez hechas, las albóndigas se suelen freír en abundante aceite caliente unos minutos, para después mezclarlas con la salsa que hayamos preparado.
Sin embargo, salen más sabrosas y son más sanas si las hacemos al horno junto con su acompañamiento correspondiente.
Un poco de trabajo rutinario con el lavado de las setas y el rallado del tomate distiende el ambiente.
En paralelo comenzamos el sofrito de la cebolla a fuego lento.
**Truco 4: Echar siempre la cebolla en frío, sin esperar a que el aceite hierva.
Cuando están doradas, echamos el vino y dejamos que se evapore. Acto seguido volcamos las setas que tenemos preparadas. Y escucho la frase del día en boca de Fina, la profe, que siempre me gusta recalcar: "Las setas agradecen el fuego fuerte".
¡Dicho y hecho! Fuego a tope. Aquí es donde surge el enfrentamiento por una discrepancia entre lo que es una seta cortada, y lo que es una seta picada. Las opiniones divergen. Jordi ataca
el "picado" de Rafael, que se defiende argumentando que sus métodos son nuevos y salen de lo tradicional.
Cuando la sangre va a llegar al río y considero que tengo ya datos suficientes sobre el apasionante tema del corte de la seta, me pongo en medio de los dos y se acabó. Joder. Señores, que vamos tarde para no variar.
**IDEA 1: En vez de setas, en este paso se puede añadir sepia. La verdad que lo probaré. Promete. En caso de prisa, podríamos añadir un poco de ensaladilla de esa ya hecha.
En cualquier caso, sea cual sea la elección del acompañamiento, éste sería el momento.
En último lugar añadimos el tomate rallado y la sal. También añadimos una cucharada pequeña de azúcar. Como soy un amante de la comida "dulzona", apremio a
Jordi para que sea generoso con el azúcar. El problema es que en un momento de despiste general se produce el accidente... Fina, pensando que aún no lo hemos puesto, nos agasaja con una bien colmada cucharada más. Al unísono se oye un grito de los tres: ¡Nooooo!
Demasiado tarde. Le comentamos entre risas que ya habíamos puesto, y nos mentalizamos para unas albóndigas "agridulces".
Dejaremos todo al fuego unos 15 minutos mientras removemos. Este tiempo es orientantivo, depende de que el tomate ligue todos los ingredientes y para eso no queda más que hacerlo a ojo. Cuando el tomate pierde el líquido y los elementos, setas y demás quedan ligados por él, es el momento de retirar del fuego.
Atención, siempre atención ante el fogón.
Una vez ligado todo, se colocan encima las albóndigas y lo ponemos, tapado, al horno a 200º 15 minutos.
**Truco 5: retiramos del fuego la asadora mientras echamos las albóndigas para que no se hagan unas más que otras.
Por primera vez desde que voy a estas clases, oigo decir a Fina que este tiempo es para nosotros, que no hay que hacer nada más que esperar. Vaya.
Pero como todo en la vida, tiene sólo una parte de verdad, porque nos espera una pica repleta de cacharros para lavar y aprovechamos este tiempo para adelantar.
Pasado el tiempo establecido, sacamos del horno la asadora y damos la vuelta a las albóndigas con mucha delicadeza. Me gustó este paso. Creo que a los tres, porque quisimos repartirnos el trabajo de hacerlo.
Vuelta al horno, 10 minutos más y se acabó.
Puedo deciros que al quitar la tapa sonó el ¡Ohhhhhhh! de admiración unánime más grande que se ha oído hasta ahora en el aula. ¡Qué bonicas! Hermosas.
Pensé que nunca diría esto, pero... Mamá, he comido unas albóndigas que me han gustado más que las que siempre me haces con tanto cariño, y... y... ¡las he hecho yo! ¡Qué bueno! Pero te sigo queriendo mucho.
Hemos acabado por hoy.
Una última consideración: plato imprescindible en el menú semanal de un soltero. Rápido, no tardamos ni una hora. Exquisito, y muy importante, por lo menos para mi, es el hecho de que yo valoro la posibilidad de hacer un plato en casa en función del número de cacharros que tendré que lavar al terminar.
En el caso que nos ha ocupado el número de esta cacharrería sucia es mínimo. Si superáis el momento de hacer las bolas de carne, lo demás es muy limpio, sencillo y rápido.

El próximo día... Crema de zanahorias y huevos chimay con salsa Mornay (gracias por el capote, vecinas!! :)).
Saludos
Basado en hechos reales.
© Jordi&Santi
23:33
|
|
You can leave a response
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
Hay que saber elegir el momento para leer tu blog, porque si lo lees con un poco de hambre... (te puedes encontrar la mesa llena de babas) :)
En fin, que como siempre que me asomo por tu ventana (todas las semanas estoy aquí como un reloj), hoy he vuelto a sonreir. Gracias.
Un bico desde La Rioja
Un pedazo de beso, riojana!!
Que me agrada que nos perdamos de vista :)
Y en cuanto vengáis o vengas por esta tierra, estás invitada.
Que no nos perdamos, quería decir , se me escapó el NO. :)
Publicar un comentario