Cartas al cocinero: una víctima del taller

Estimado profesional,

Siento acaparar su tiempo con una consulta profesional, pero me veo en la obligación de hacerlo. También he aprovechado la ocasión de hacer esta consulta en uno de los pocos momentos de intimidad, fuera de la mirada inquisitorial y controladora de mis dos compañeras de trabajo.

Bien, le explico: Nosotras somos tres compañeras de trabajo que hasta ahora compartíamos momentos laborales y momentos de ocio con plena libertad y autonomía. Hace años que nos conocemos y hasta ahora todo era normal. Lo cierto es que somos personas muy diferentes, pero se puede decir que somos complementarias.

Todo comenzó el día que mis compañeras, para aprovechar su tiempo libre (yo no tengo tanto tiempo, porque tengo criaturas), decidieron apuntarse a un curso de cocina. Hasta ahora todo normal. Ha resultado que esto ha sido un acierto para ellas, porque desde el primer día que se lo pasan muy bien, han encontrado un espacio donde ríen, se entretienen, aprenden cocina, etc.

Tendría que ver cómo vienen el jueves por la mañana. Me imagino que yo tendría que alegrarme. Se puede decir que el primer día que las vi tan contentas, me alegré mucho, viendo cómo me lo explicaban y cómo reían, hacían gozo. Me alegré al comienzo mientras me lo explicaban (y reían), durante la primera hora, la segunda, la tercera (y reían), y la cuarta hora ya me costaba un poco mantener la postura de quién escucha con interés. Y a la quinta, y a la sexta, hasta la octava... 8 horas así.
Y menos mal que es viernes. Pero el lunes vuelven y el martes y el miércoles. El jueves ya no te explican nada, pero cualquier intento de diálogo con ellas es frustrante con la misma respuesta: "¿A que no sabes que día es hoy?" ( y.... ja,ja,ja ).

Y esto no se acaba aquí, después vinieron las fotos. Cada viernes traen 200 ó 300 fotos del taller (que sólo dura 2 horas), y después se van añadiendo las fotos de los compañeros de cocina que les envían por e-mail. Y las fotos son las mismas; una cortando la cebolla, la otra removiendo los macarrones, los compañeros de delante, una panorámica de la cocina, otra poniendo pimienta, y vuelta con una de los compañeros y vuelta con otra panorámica de la cocina, ahora la misma foto de antes (en lugar de macarrones hay conejo con setas), ahora ya no cortan la cebolla, pero cortan...

Ves, que yo ya no puedo más!! Hombre ya!!! Y no todo se acaba aquí, nooo!!!!, ahora han hecho un BLOG y yo les dije: ya me lo miraré con calma, pero no me dejan!!!! Una de ellas me lo imprimió (30-40 folios) y después me hacen preguntas como quien no quiere la cosa, para comprobar que me lo he leído todo! Y lo que más me cuesta de llevar es que sólo han hecho tres talleres, TREEESSS!!!!! Y que éste se acaba en junio de 2009!!!!.

Bien. ¿Entiende la magnitud de mi problema? ¿Mi angustia? He probado a faltar los viernes al trabajo con cualquier excusa, pero no sirve de nada porque el lunes todo es más intenso y han tenido tiempo de recopilar más fotos (además me estoy jugando mi puesto de trabajo). ¿Qué cree?¿El problema soy yo?¿El Taller?¿Mis compañeras?¿Será que estoy celosa?¿No sé disfrutar de los buenos momentos de los demás?¿Soy una envidiosa?¿Una egoísta?¿Soy una neurótica compulsiva?.

Bien, quedo en sus manos para ver si me puede aportar un poco de luz a mi oscuridad existencial.

Atentamente,

La pobre víctima de un taller de cocina.

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El cocinero responde:

Querida amiga:

Puedo imaginarme problema de tal magnitud. No te preocupes en exceso, ya que no es de difícil solución. Sufres las consecuencias de una sobredosis de entusiasmo por parte de tus compañeras y te han convertido en la referencia, en el punto donde depositar toda esta fuerza al haberles mostrado tanta atención en los primeros momentos.

Comentas que has probado varias salidas para evitarlo sin éxito, por lo tanto, no luches contra los elementos. Como dice ese antiguo proverbio inglés, si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él.

Yo te propongo como solución que te pases un día por clase y compruebes la fuente de esa desmedida alegría. Déjate llevar por ella y así el viernes podrás contratacar. Es más, apúntate al próximo curso. Equípate con una cámara con millones de gigabytes y cuando ellas saquen sus fotos, tú diles que tienes más, muchas más. Y compartidlas.

Después, una vez unida al grupo, entre las tres, buscad a otra víctima inocente en el trabajo con la que desbordar el entusiasmo a base de enterrarla entre fotos, risas y anécdotas.

Espero que te sirva de algo mi opinión y espero ansiosamente que, de llevarlo a cabo, me comentes la evolución de tu pequeño problema.
Aprovecho la ocasión para colgarte unas cuantas fotos de la última clase, que seguramente no habrás tenido ocasión de ver, hasta que empieces la jornada de trabajo mañana por lo menos...




Recibe un cordial saludo.

Para cualquier tipo de duda, consulta, queja, rectificación, aclaración de damnificados, aludidos, entusiastas, curiosos o simples interesados, podéis dirigiros a la dirección de correo: sbalboa@gmail.com.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola víctima... soy uno de los aprendices de cocinero... totalmente seducido y abducido por esta nueva medicina del placer carnal y espiritual que nos proporciona los alimentos bien cocinados y compartidos... no te sientas sola... en el taller de Yoga, Energías y Desarrollo Integral.. al que también voy... porque tampoco tengo hijos... ya tengo mis seguidores de una nueva corriente de liberación de la energía del Kundalini.... 'Contenta tu Chakra Manipura y tu Chakra Anahata volará' algo así como... 'El estomago contento, hace cosquillas al corazón' ...

Anónimo dijo...

¡¡¡Hola cocinautas!!!
Yo sólo dejaré unas líneas para deciros que soy feliz de ver a mi mami radiante de alegría cada vez que tiene taller. De hecho, me sorprende ver cómo antepone su asistencia a las sesiones culinarias antes de otras prioridades que hace unos meses eran ineludibles para ella.
Me encanta ver las fotos y aunque no forme parte de vuestro grupo, sí soy promotora del mimo, ya que enseño las fotos a todos mis amigos, presumiendo de mi risueña mamá, que nos llena el estómago domingo sí, domingo también, con deliciosas recetas.
Os diré que en casa está teniendo un éxito sin precedentes. Se podría decir que no somos de buen comer y desde que tiene el recetario mágico del taller, triunfa cada finde como la Coca-cola.
En fin, que en medio de toda esta alegría y felicidad que transmite, a mí también me produce cierta envidia (no sé si sana) por la actividad tan enriquecedora que estáis compartiendo.
El antídoto, tú lo has dicho: el año que viene mataré por apuntarme (y me consta por un compi de trabajo que también es vuestro compañero que empieza a haber una larga lista de candidatos para la próxima edición).
Felicidades a todos y que lo paséis genial hasta junio
PD. Os recomiendo contratar a un terpapeuta a partir de julio, ya que será duro quedarse sin taller...